Y no me refiero a Ives Saint Laurent, sino a la poca decencia que les quedaba a los Gobiernos y empresas de la Tierra.
El fracaso de la crisis alimentaria, con miles de políticos demostrando estar en nómina de las multinacionales, e impidiendo que los que deben tomar medidas para aumentar la producción de alimentos las tomen.
Una vergüenza tras otra, porque detrás de ellos, que hacen el mal, estamos nosotros, que lo toleramos.
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